Fotos: Lombart
La obra testimonial y reflexiva de la dominicana Sofía Lana convirtió su presentación en Santo Domingo en una experiencia donde palabra, representación escénica, moda y música confluyeron. Una lectura dramatizada, interpretada por Mimí Lazo, Carlota Carretero y María Andrea Jordán Esparza, anticipó además la expansión del proyecto hacia el monólogo, el teatro y los formatos audiovisuales.
Un libro puede comenzar a recorrer muchos caminos después de abandonar la imprenta. Puede encontrar lectores, generar conversaciones, estimular testimonios y, en determinados casos, trasladar parte de sus contenidos hacia otros lenguajes y formas de representación.
Eso ocurrió con Amor a los 50: reinas de su propia historia, de la abogada, empresaria, escritora, compositora, coach integral de vida y conferencista dominicana Sofía Lana, cuya presentación, celebrada el pasado 12 de agosto en El Embajador, a Royal Hideaway Hotel, propuso una manera menos convencional de acercar al público una obra de carácter testimonial, reflexivo y motivacional.

El volumen se mueve entre el ensayo testimonial, la reflexión personal y los contenidos de crecimiento y desarrollo humano. Sus páginas abordan el amor propio, la reinvención, las segundas oportunidades, la madurez, la libertad emocional y la posibilidad de reconstruirse después de determinadas experiencias personales.
La presentación trasladó parte de esos contenidos fuera de la página y los puso en relación con la conversación, la representación escénica, la moda y la música.
Uno de los momentos que mejor sintetizó esa intención fue la lectura dramatizada concebida a partir de los temas y experiencias recogidos en Amor a los 50 y de un guion de la escritora y guionista española María José Ferreiro.

La propuesta estuvo interpretada por tres mujeres procedentes de contextos diferentes: la reconocida actriz venezolana Mimí Lazo, la destacada actriz dominicana Carlota Carretero y la colombiana María Andrea Jordán Esparza, abogada y comunicadora radial.
Durante varios minutos, las reflexiones y situaciones contenidas en el libro abandonaron la lectura individual y pasaron a las voces de las intérpretes.
No se trató simplemente de leer fragmentos delante de una audiencia. La palabra adquirió intención dramática, silencios, gestualidad y emoción. De esa manera, el público pudo aproximarse a los temas del libro mediante una experiencia distinta de la lectura privada.
De la presentación tradicional a una experiencia editorial
La propuesta plantea una cuestión interesante dentro del panorama editorial contemporáneo: ¿puede la presentación de un libro convertirse también en una extensión de los contenidos y las experiencias que este propone?
La lectura dramatizada ofrece una de esas posibilidades.
Situada en una zona de contacto entre el texto testimonial y la representación escénica, mantiene la palabra como centro, pero modifica la manera en que esta llega al receptor. El lector potencial se convierte durante unos minutos en espectador, mientras reflexiones, experiencias y situaciones reciben la mediación de la voz y de la interpretación.
En el caso de Amor a los 50, esta fórmula guarda relación directa con la naturaleza de la obra.
El libro propone una mirada sobre la madurez femenina y cuestiona la idea de que determinados descubrimientos afectivos, personales o vitales pertenecen exclusivamente a la juventud. Frente a esa percepción, Sofía Lana reivindica los cincuenta años como una etapa desde la cual todavía es posible amar, cambiar de rumbo, recuperar proyectos y establecer una relación diferente con uno mismo.
«Nunca es tarde para volver a elegirnos. Y nunca es tarde para amar», ha expresado la autora al sintetizar uno de los principios que sostienen el proyecto.
La propia estructura del volumen prolonga esa voluntad participativa. En sus páginas finales se reservan espacios para que las lectoras escriban sus propias experiencias, reflexiones y emociones, con la posibilidad de compartirlas posteriormente con la autora.
De esta manera, quien recibe el libro no queda situado únicamente como lector de testimonios y reflexiones ajenas, sino que encuentra también un espacio para incorporar su propia experiencia.
Tres voces para acercarse a una misma experiencia
La participación de Mimí Lazo, Carlota Carretero y María Andrea Jordán Esparza añadió otro componente a la propuesta: tres procedencias y tres experiencias diferentes reunidas alrededor de preocupaciones humanas que atraviesan las páginas del libro.
Venezuela, República Dominicana y Colombia confluyeron en una representación marcada por temas como el deseo, las pérdidas, la ansiedad, los recuerdos, la esperanza, la autoestima y la capacidad de comenzar nuevamente.
La intervención de las intérpretes permitió que reflexiones que aparecen en el libro adquirieran una dimensión distinta ante los asistentes.
Esa manera de presentar una obra supone también una estrategia de acercamiento al lector. En lugar de explicar exclusivamente de qué trata un libro, se permite que el público experimente parte de sus contenidos.
En un escenario donde los libros conviven y compiten por la atención con las plataformas digitales, las redes sociales, los pódcast y múltiples formatos audiovisuales, estas formas de presentación pueden convertirse en puertas de entrada para públicos diferentes.
La moda como otro lenguaje de la experiencia
La búsqueda de lenguajes complementarios alcanzó también a la moda. La jornada incluyó el Fashion Show de Cezara, una propuesta centrada en la elegancia y la autenticidad de la mujer madura y concebida en correspondencia con el discurso general de la actividad.

La pasarela no apareció únicamente como elemento decorativo dentro de la presentación, sino como otra manera de representar visualmente algunas de las ideas defendidas por el libro: seguridad, identidad, feminidad, autonomía y una concepción de la madurez alejada de la invisibilidad.

La integración de la moda resultó coherente con un proyecto que procura hablar de los cincuenta años no como frontera o pérdida, sino como una etapa en la que la experiencia puede convertirse también en fuente de seguridad, libertad y afirmación personal.
De esta manera, palabra, actuación y moda encontraron un punto de contacto dentro de una misma experiencia editorial.
Una convocatoria que reunió distintas esferas
La dimensión alcanzada por el encuentro quedó reflejada también en la diversidad de sus asistentes, con representación de los ámbitos cultural, diplomático, empresarial, editorial, profesional y de la comunicación.
Entre las personalidades presentes estuvo S. E. Yira Elena Ramonet García, embajadora extraordinaria y plenipotenciaria de la República de Panamá en República Dominicana.
También asistieron José de la Cruz, Julio César Valentín, Rubio Charly, Nayyara Aquino, Milena Milanova, Luisa Abidaner, Katty Grullón, Nancy Arias, Jennifer Estévez y Ercilia Torres, así como el escritor, editor y empresario Rafael José Rodríguez Pérez, presidente de Río de Oro Editores.

De izquierda a derecha, Luisa Abidaner, Katty Grullón, Nancy Arias, Jennifer Estévez y Ercilia Torres
Desde Colombia viajaron expresamente para asistir a la presentación Juan Carlos Roa, de Taxis Verdes, y Luis Ignacio Alfonso Bermúdez, del programa radial Boyacá en Positivo, sumándose a una convocatoria que trascendió el ámbito dominicano.

Los empresarios colombianos Juan Carlos Roa de Taxis Verdes y Luis Ignacio Alfonso Bermúdez del programa radial Boyacá en Positivo viajaron expresamente al lanzamiento de AMOR A LOS 50.
La presencia de figuras procedentes de espacios tan diversos contribuyó a ampliar el alcance de una propuesta que aspira precisamente a colocar el libro y sus contenidos en contacto con públicos diferentes.

De izquierda a derecha, José de la Cruz, la autora SOFIA LANA, Julio César Valentin y Rubio Charly
Vista la actividad a cierta distancia del acontecimiento social que inevitablemente acompaña una presentación de esta naturaleza, uno de sus aspectos de mayor interés permanece en la manera en que los contenidos del libro fueron trasladados hacia otras formas de expresión.
Conversar antes de representar
Otro de los componentes de la jornada fue el conversatorio conducido por la comunicadora Jatna Tavares, con la participación de Sofía Lana, Socorro Taveras y María José Ferreiro.
La conversación abordó asuntos como el amor propio, la autonomía afectiva, la reinvención y las posibilidades personales que permanecen abiertas durante la madurez.

Jatna Tavárez, la maestra de ceremonia del evento y conductora del conversatorio
El diálogo funcionó como antesala conceptual de lo que posteriormente propondría la lectura dramatizada: primero reflexionar sobre determinados temas y, después, ver algunos de ellos traducidos a voces y situaciones escénicas.

De izquierda a derecha, las participantes en el conversatorio preliminar, Jatna Tavares que lo dirigió, Socorro Tavares, la autora SOFIA LANA y la guionista española María José Ferreiro
Ese tránsito permitió que el público se aproximara a las ideas de la obra desde diferentes posiciones: primero mediante la conversación y posteriormente a través de la emoción producida por la interpretación.

LECTURA DRAMATIZADA: Una nueva forma de cautivar e interesar a los lectores.

Durante la lectura dramatizada, de izquierda a derecha, María Andrea Jordán Esparza (Colombia), Carlota Carretero (República Dominicana) y Mimi Lazo (Venezuela).

De izquierda a derecha, Sofia Lana la autora de AMOR A LOS 50 REINAS DE SU PROPIA HISTORIA y las intérpretes de la lectura dramatizada, María Andrea Jordán Esparza (Colombia), Mimi Lazo (Venezuela) y Carlota Carretero(República Dominicana)
Música y palabra dentro de un mismo proyecto
La música constituyó otro de los lenguajes incorporados a la experiencia.
La cantante dominicana Sabrina Estepan interpretó Manifiesto de amor, pieza compuesta por Sofía Lana y vinculada conceptualmente al mensaje que atraviesa la obra.

Sabrina Estepan en la noche de lanzamiento de Amor a los 50. Reinas de su propia historia de la escritora dominicana
Sofía Lana.
El manifiesto prolonga la idea de que el amor no se reduce necesariamente a la relación con otra persona, sino que comienza también en la valoración propia, la autoestima y la capacidad de reconocerse como individuo.
El libro desemboca precisamente en una declaración de amor, unión y sororidad femenina, conectada con esa dimensión musical y participativa desarrollada posteriormente alrededor del proyecto.
Así, palabra escrita, conversación, actuación, moda y música funcionaron como accesos diferentes a un mismo conjunto de ideas.
Un libro que busca otros formatos
Lo ocurrido en Santo Domingo no fue concebido como una experiencia aislada.
Amor a los 50 comienza a proyectarse más allá de su condición de libro. Entre las próximas derivaciones del proyecto se trabaja en un monólogo previsto para 2027, una obra teatral de mayor formato y una serie vertical concebida para los nuevos modelos de consumo audiovisual en plataformas digitales.
El recorrido resulta significativo: del texto testimonial y reflexivo a la lectura dramatizada; de allí al monólogo y al teatro, y posteriormente a contenidos diseñados para las pantallas.
No se trata de sustituir el libro.
Se trata de utilizarlo como punto de partida.
Las experiencias personales, los testimonios y las reflexiones han alimentado históricamente distintas formas de representación. Lo que cambia hoy es la multiplicación de plataformas y lenguajes disponibles. Un testimonio, una vivencia o una reflexión surgidos de un libro pueden continuar desarrollándose mediante formatos escénicos, sonoros y audiovisuales.
En ese sentido, Amor a los 50 comienza a comportarse menos como una publicación aislada y más como un proyecto de contenidos susceptible de expandirse hacia diferentes soportes.
Una obra sobre la madurez y la reconstrucción
Amor a los 50: reinas de su propia historia centra buena parte de sus reflexiones en una etapa de la vida femenina sobre la que, según su autora, todavía pesan numerosos prejuicios.
Sofía Lana ha explicado que una de las motivaciones esenciales para escribirlo nació de observar cómo muchas mujeres, al alcanzar determinadas edades, comienzan a sentirse desplazadas o invisibilizadas por determinadas convenciones sociales.
Su respuesta consiste en invertir esa mirada y entender la madurez no como retirada, sino como una etapa desde la cual pueden adoptarse nuevas decisiones, iniciar proyectos, cambiar de rumbo y construir relaciones afectivas desde una conciencia mayor de la propia identidad.
La obra aborda las segundas oportunidades, el perdón, la autoestima, la libertad emocional, los cambios personales y la posibilidad de volver a amar, al tiempo que propone el amor propio como punto de partida de cualquier proceso de reconstrucción.
Desde esa perspectiva se entiende también el subtítulo Reinas de su propia historia: una invitación a abandonar posiciones secundarias dentro de los relatos ajenos para asumir un papel activo en la conducción de la propia vida.
De la circulación editorial a la construcción de un proyecto
El libro circula actualmente en formatos impresos y digitales a través de diferentes plataformas y canales de comercialización. En República Dominicana, Río de Oro Editores representa la obra ante Librería Cuesta, como parte de su inserción dentro del circuito comercial nacional.
Pero el interés del proyecto ya no se limita a determinar dónde puede encontrarse el volumen.
La experiencia desarrollada alrededor de su presentación dejó ver otra posibilidad: utilizar la puesta en circulación de un libro como punto de partida para construir nuevas relaciones entre sus contenidos y el público.
Tradicionalmente, presentar un libro ha significado reunir a un autor, uno o varios comentaristas y un grupo de lectores alrededor de una obra recién publicada. Esa fórmula continúa teniendo plena validez. Sin embargo, experiencias como la desarrollada con Amor a los 50 muestran que también es posible incorporar recursos procedentes de otras disciplinas para acercar testimonios, reflexiones y mensajes a públicos diferentes.
Mimí Lazo, Carlota Carretero y María Andrea Jordán Esparza no estuvieron allí únicamente para hablar de Amor a los 50. Durante la lectura dramatizada hicieron que algunas de sus experiencias y reflexiones adquirieran voz y presencia frente a quienes todavía no habían abierto el libro.
Cezara trasladó parte de ese discurso al lenguaje de la moda. Sabrina Estepan lo llevó a la música. El conversatorio permitió abordarlo mediante la reflexión y el intercambio de ideas.
El libro permaneció en el centro, pero dejó de constituir la única forma posible de acceder a su mensaje.
Quizás ahí se encuentre uno de los aspectos más interesantes de esta experiencia: comprobar que una obra testimonial y reflexiva puede comenzar en la página y continuar después en una voz, en un escenario, en una canción o en una pantalla, encontrando nuevas maneras de conectar con quienes se reconocen en sus temas.
Enhorabuena, entonces, para Sofía Lana, para este libro dominicano que comienza a abrirse camino más allá de sus páginas y, de manera muy especial, para las magníficas mujeres que hicieron posible convertir sus reflexiones y testimonios en una experiencia viva.
Porque si algo dejó claro aquella noche de agosto es que los libros de esta naturaleza también pueden encontrar nuevas formas de conversar con su público: pueden ser leídos, escuchados, representados, compartidos y transformados en punto de partida para nuevas experiencias.

Amor a los 50: reinas de su propia historia circula en ediciones impresa y digital a través de Amazon y diversas plataformas y librerías de México, España, Chile, Brasil y Uruguay. En República Dominicana, la obra es representada por Río de Oro Editores ante Librería Cuesta, ampliando su presencia dentro del circuito comercial y editorial nacional.
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