SANTO DOMINGO.-“No puedo hacer nada por su problema y si lo dejo de cuidar, nadie más me lo va a cuidar, porque yo soy la rama de él”. Así resume Yanni Urbaez la realidad que enfrenta como madre cuidadora de un joven que vive con limitaciones físicas desde hace más de tres décadas.
Como otras familias dominicanas, los días de Yanni transcurrían entre el cuidado de sus tres hijos, las tareas del hogar y la compañía de su esposo, hasta que todo cambió el rumbo de sus vidas: una trombosis afectó a su hijo mayor con tan solo dos años.
“Me deprimí mucho y mi familia para darme ánimo me decían que él volvería a su normalidad”, recuerda la mujer de 61 años.
La trombosis, es definida como la formación de un coágulo de sangre (trombo) en el interior de un vaso sanguíneo (vena o arteria) que obstruye o bloquea parcial o totalmente el flujo normal de la circulación. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) destacan que este trastorno es la causa principal de las enfermedades cardiovasculares mortales.
Tras el diagnóstico, le indicaron medicamentos y comenzaron un proceso de terapias. Sin embargo, los desafíos no terminaron ahí. Epilepsia, presión alta y falcemia se sumaron a las secuelas de la trombosis. La movilidad de su hijo quedó severamente afectada y desde entonces depende de cuidados constantes para realizar actividades básicas.
Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), (2026), “el cuidado se entiende como una necesidad, un trabajo, un derecho y un bien público, puesto que todas las personas requieren cuidados y apoyo a lo largo de la vida, y un sector económico dinamizador del conjunto de la economía. El organismo regional subraya además el papel del Estado como garante del derecho al cuidado en el marco de los derechos humanos.
En República Dominicana, como en gran parte de la región, el cuidado sigue recayendo principalmente en los hogares y, dentro de ellos, en las mujeres.
Factores como el envejecimiento de la población y el aumento de personas en situación de dependencia han situado el cuidado en el centro del debate social y político, convirtiéndolo en un tema prioritario de la agenda pública.
Dos rostros del cuidado
Entre las diversas formas que adopta el cuidado, se pueden destacar dos mundos. En una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), Jhoyner Adon, un licenciado en Enfermería, atiende a pacientes en estado crítico. Su trabajo incluye monitoreo constante, administración de medicamentos y vigilancia de signos vitales.

Su labor implica cuidado, pero en un entorno profesional, con formación especializada, turnos definidos, reconocimiento institucional y remuneración.
En contraste, Yanni cuida a su hijo en el hogar sin formación profesional ni salario. Su rutina se centra en alimentarlo, asearlo, cambiarle los pañales, administrarle medicamentos, y movilizarlo tarea que comparte con el constante apoyo de su esposo.
Aun así, ambos viven realidades distintas, pero forman parte de un mismo continuo del cuidado: actividades esenciales para sostener la vida, ya sea en el hogar o en el sistema de salud.
El cuidado aprendido en la vida. Para Yanni la tarea de cuidar a su hijo no fue una elección académica sino una necesidad impuesta por la vida. Una labor que aprendió con los años y que la sostiene con amor, fortaleza y sobre todo con la fe puesta en Dios.

Aprendimos a acomodarlo, a bañarlo yo le hago todo, lo cambio porque él no puede valerse por las manos, aunque él come solo.
Explicó Yanni a La Fuente Real
Por su parte, Adón con una década de experiencia como técnico en diálisis, encontró su vocación influenciada por lecturas religiosas y su experiencia familiar. Hoy se desempeña en el Centro Cardio-Neuro-Oftalmológico y Trasplante (CECANOT), en la Ciudad Sanitaria Luis Eduardo Aybar.
“La capacitación es esencial para la eficiencia del cuidado, reincorporación más rápida del paciente, ahorros de materiales, familiar protegido”, agregó el profesional que se preparó durante años de estudio y práctica clínica para poder atender a pacientes en estado crítico dentro de la UCI.
La brecha entre el cuidado formal y el cuidado doméstico
Para Adón, la formación es clave para garantizar cuidados seguros y efectivos. Permite anticipar complicaciones, reducir errores y mejorar la calidad de la atención. Sin embargo, reconoce que el cuidado en el hogar carece de esas herramientas.

La perspectiva de la enfermera geriátrica Patricia Tejeda, coincide con que la capacitación transforma el cuidado en seguro, efectivo y humano, evita errores que podrían dañar a la persona atendida, reduce el estrés y la incertidumbre del cuidador dándole herramientas claras.
Enfatizó que el desafío no consiste únicamente en atender a las personas mayores o con discapacidad, también implica cuidar a quienes cuidan. “Su labor es valiosa, necesaria y digna, es el corazón de la sociedad”, agregó Tejeda, quien actualmente se desempeña como auxiliar de enfermería en el Centro Médico los Ríos, ubicado en el municipio Jarabacoa, en la provincia de La Vega.
Sin embargo, aboga porque la persona cuidadora, busque capacitación, pida ayuda y reserve tiempo para ellos mismos “no es egoísmo, es lo que les permitirá seguir acompañando a quien aman”, recordando que existen programas y formación gratuita en el país para respaldarlos, “no están solos”.
La profesionalización del cuidado avanza de forma gradual en RD
En los últimos años, la formación en áreas de cuidado en República Dominicana ha mostrado un crecimiento sostenido.
Datos del Instituto Nacional de Formación Técnico Profesional (INFOTEP) indican que desde el año 2020 al 2025 miles de personas han egresado de programas vinculados al cuidado en diferentes tipos de cuidados.
Estos avances reflejan una transición: el cuidado ha dejado de ser visto únicamente como una labor doméstica para convertirse en un campo de formación y empleo.
La formación en el área de cuidados está organizada en varios programas que responden a las necesidades de las personas en distintas etapas de la vida y situaciones de salud. En este sentido, el INFOTEP ofrece una oferta formativa para capacitar personal en la atención en diferentes contextos, que incluye los siguientes programas:
Tipos de cuidados
- Cuidados de Enfermería
- Cuidados en Discapacidad Psicosocial
- Cuidados Adultos Mayores
- Cuidados en la Infancia y la Niñez
- Cuidados en la Primera Infancia
La capacitación técnica en cuidados responde a una demanda creciente de personal en el sector, que ha pasado de ser un ámbito exclusivamente doméstico para perfilarse como un área de formación y empleo en expansión.
Hombres en profesiones de cuidado: entre la vocación y los estigmas
Adón reconoce que su presencia en el área de cuidados ha sido cuestionada en algunos contextos por tratarse de una profesión históricamente asociada a las mujeres. Sin embargo, sostiene que en situaciones críticas lo que importa es la competencia profesional.
Desde su experiencia, Adon observa que en algunos casos se prefiere personal masculino por razones físicas, como la fuerza o la capacidad de movilización.
De acuerdo con las cifras suministradas por el Infotep a este medio, los porcentajes muestran que la mayoría de los egresados en cuidados son mujeres, lo que evidencia una destacada feminización de estos espacios formativos.
Pese a que la participación masculina ha aumentado de forma gradual, las mujeres continúan concentrando la mayor parte de la matrícula en este tipo de programas, con un 95% de mujeres frente a un 4% de hombres.
El costo del cuidado invisible
La historia Yanni refleja una realidad que comparten cientos de familias. Detrás de cada diagnóstico existe una red de cuidados, sacrificios y tiempo dedicado que rara vez se visibiliza.
En ese tenor, la presidenta del Comité Nacional de los Derechos Humanos Sindicales y Laborales (CONADEHUSIL), Marilin De Los Santos, destaca que cuando se habla de las madres cuidadoras de personas con discapacidad o neurodivergencia, “no estamos hablando de un caso aislado, sino de la base invisible que permite que el resto del sistema productivo funcione”.

Expone que, si estas madres no estuvieran haciendo este trabajo 24/7, el Estado tendría que asumir una carga financiera y asistencial que hoy no está preparado para gestionar. “Por tanto, el cuidado no es una carga privada; es un servicio público prestado en el ámbito privado”, explicó la también presidenta de la Cooperativa de Producción, Trabajo y Servicios Múltiples de Trabajadores Rurales, (COOPTRARURAL).
Considera oportuno cuestionar, por qué nuestra economía mide el Producto Interno Bruto o Producto Interior Bruto (PIB), pero ignora la economía del cuidado. “Cada hora que una madre dedica a cuidar es una hora que el Estado se ahorra, pero es también una hora de cotización a la seguridad social que esa mujer pierde”.
Advierte además, sobre el impacto económico a largo plazo, asegurando que se está creando una generación de futuras adultas mayores en condición de pobreza extrema por haber dedicado su vida a cuidar a otros. “Eso es una falla sistémica, no una elección personal”, enfatizó.
En ese contexto, el relato de Yanni refleja desafíos de las mujeres y familias cuidadoras de personas en condición de dependencia. La sobrecarga del cuidado también ha tenido consecuencias económicas y habitacionales.
Durante más de un año vivieron en un cuarto piso, una situación que convirtió cada traslado en un reto. “Yo casi no bajaba y a él lo bajaba poco por la incomodidad; yo me cansaba, vivía cansada”, recuerda Yani, quien además enfrentaba problemas de presión arterial derivados del esfuerzo físico constante.

Hoy, la familia vive en un espacio reducido compartido por seis personas. “Estamos bien estrechos, pero sabiéndonos colocar estamos aquí”, precisó. Sin empleo y pagando alquiler, su mayor aspiración es contar con una vivienda propia.
“Un techo es lo que necesito, porque yo estoy pagando”, dijo con resignación.
Para Yani, disponer de una casa adecuada no representa un lujo, sino una necesidad que aliviaría parte del peso cotidiano que ha asumido durante décadas como cuidadora principal de su hijo.
La trampa del “amor sacrificado”
De Los Santos reflexiona que la sociedad a menudo romantiza el sacrificio de estas madres, advierte que se debe romper ese discurso.
“El cuidado debe ser una elección libre, no un destino impuesto por la falta de centros de respiro, la falta de inclusión escolar y la falta de flexibilidad laboral. La verdadera libertad de una mujer pasa por tener la opción de desarrollarse profesionalmente sin que eso signifique desatender a un familiar dependiente”
Marilin De Los Santos, presidenta de CONADEHUSIL
La abogada y experta en Dirección de Proyectos de Innovación, aboga por la urgencia de un ‘Sistema de Cuidados’: “No podemos seguir trabajando con ‘parches’ o leyes que se quedan en el papel”.
Considera pertinente un sistema que integre: Centros donde la cuidadora pueda dejar a su familiar con seguridad para descansar o trabajar, que el tiempo dedicado al cuidado sea computable para la jubilación. Además de incentivos fiscales para empresas que implementen jornadas flexibles reales, “no solo de nombre”.
En este escenario, sobre la necesidad de un sistema de cuidados, la formación y la inserción laboral en el sector se presentan como un punto importante para su sostenibilidad.
Según el INFOTEP, hasta el momento no se ha realizado un estudio de impacto para medir la tasa de inserción laboral de los egresados de los programas de cuidados. Sin embargo, destaca que de acuerdo con informaciones consultadas en diferentes fuentes los programas de formación en el área de cuidados presentan altas tasas de inserción laboral, que oscilan entre un 70% y un 89%, dependiendo de la región y la demanda del mercado.
Retos que enfrentan las personas cuidadoras en RD
Los testimonios de Yanni, Adon y la geriatra Tejeda reflejan que el cuidado en República Dominicana enfrenta importantes retos, entre ellos la sobrecarga de las personas cuidadoras, el impacto económico y la falta de apoyo institucional.
En el caso de Yanni, el principal reto es la sobrecarga integral del rol de cuidadora, ya que asume de forma permanente la responsabilidad física, emocional y diaria del cuidado de su hijo con alta dependencia. Esta situación se agrava por la falta de empleo estable, recursos limitados y escaso apoyo institucional.
Por su parte, Adon enfatiza los retos estructurales del sistema de cuidados, destacando la necesidad de clasificar adecuadamente los niveles de dependencia para ofrecer respuestas más efectivas. Señala además la importancia del apoyo económico, la educación, la alimentación adecuada y el acceso a servicios de salud como elementos esenciales para evitar el deterioro familiar y social que puede generar el cuidado prolongado de personas dependientes.
En esa misma línea la geriatra Tejeda señala que las familias cuidadoras enfrentan principalmente la sobrecarga física y emocional, el impacto económico, la falta de conocimientos para brindar cuidados y el aislamiento social.
Desde una perspectiva jurídica y de políticas públicas, la abogada De Los Santos advierte que la realidad del cuidado en el país está marcada por desafíos que generan importantes impactos sociales, económicos y humanos.
Avances en la organización social del cuidado en la región
De acuerdo con la CEPAL, en el marco de “Las políticas de cuidado en el ámbito local: iniciativas innovadoras de cuidado en los territorios”, la territorialización de las políticas de cuidado ha dado lugar en la región a una diversidad de experiencias innovadoras impulsadas tanto desde sistemas nacionales como desde gobiernos subnacionales y comunidades locales.
En el plano regional, en los territorios de América Latina y el Caribe se puede evidenciar como el cuidado se ha ido incorporando como política pública, aunque a pasos desiguales. Mientras algunas naciones ya cuentan con sistemas consolidados y estrategias nacionales en marcha, otros avanzan mediante iniciativas locales o programas en proceso de institucionalización.
Países como Chile, Colombia, México y Brasil han desarrollado sistemas y programas innovadores que integran el cuidado en la agenda estatal, mientras que, en República Dominicana, iniciativas locales en provincias como Azua y el Gran Santo Domingo comienzan a alinearse con una política nacional aún en construcción. En conjunto, estas experiencias muestran la diversidad de formas en que el cuidado puede incorporarse a la agenda pública.
Los avances que acercan a República Dominicana a la aprobación de la Ley de Cuidados y a la creación de un Sistema Nacional de Cuidados
En abril de 2026, la República Dominicana dio un paso fundamental hacia la consolidación de una política nacional de cuidados, luego de que el Senado de la República aprobara en primera lectura el proyecto de ley que crea el Sistema Nacional de Cuidados.
La iniciativa busca establecer un marco de normas y políticas públicas para garantizar apoyos a personas en situación de dependencia como niños, adultos mayores y personas con discapacidad, así como a quienes cuidan.
El proyecto también reconoce el cuidado como un derecho, promueve el autocuidado y visibiliza el trabajo de cuidados no remunerado, desempeñado mayoritariamente por mujeres que han asumido estas funciones sin compensación económica ni protección social del Estado.
Esta normativa, ha sido presentada por la senadora de la provincia de San Pedro de Macorís, Aracelis Villanueva Figueroa.
En junio del año en curso el Ministerio de la Mujer intensificó el debate sobre la Ley de Cuidados mediante jornadas de trabajo con legisladores, representantes de la sociedad civil, sindicatos y especialistas nacionales e internacionales, con el objetivo de fortalecer la propuesta legislativa.
Los encuentros reunieron a congresistas de distintas bancadas en espacios de diálogo para intercambiar experiencias, analizar los principales retos del proyecto de ley e identificar aportes que contribuyan a fortalecer su contenido antes de su aprobación.
La agenda incluyó el taller “Abogacía parlamentaria para la aprobación de la Ley de Cuidados: argumentación, negociación y hoja de ruta” y el seminario “Hacia una Ley de Cuidados en República Dominicana: avances legislativos y aprendizajes regionales”.
Estas iniciativas forman parte del proyecto regional “Transformando las economías”, impulsado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y ONU Mujeres.
República Dominicana frente a la agenda regional de cuidados
De acuerdo con el documento “Políticas y sistemas integrales de cuidados de largo plazo para las personas mayores: análisis de experiencias en América Latina y el Caribe”, publicado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en diciembre de 2023, República Dominicana estaba entre los nueve países de América Latina y el Caribe que avanzaban en el diseño de políticas públicas de cuidados.
El organismo detalla en ese año la nación dominicana se encontraba trabajando en el diseño de políticas y en la definición de intervenciones orientadas al establecimiento de un sistema público de cuidados con enfoque de genero apoyado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y ONU-Mujeres.
En esa misma línea, según Naciones Unidas en una publicación de 2024, el país avanzaba en la construcción de una Política Nacional de Cuidados a través de la estrategia piloto “Comunidades de Cuidado”, la creación de una Mesa Intersectorial de Cuidados y el desarrollo de un registro de demanda de servicios de cuidado.
En tanto que el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), a través del Fondo de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), ha respaldado la implementación de esta política, destacando los avances del piloto “Comunidades de Cuidado”, que prioriza los municipios de Santo Domingo Este y Azua que busca ampliar los servicios de atención para los hogares más vulnerables.
El cuidado adopta rostros distintos: el de un enfermero que termina su turno en una UCI y el de una madre que lleva más de treinta años sin poder desconectarse de esa responsabilidad. Ambos sostienen vidas, aunque solo uno de esos trabajos recibe un salario y un reconocimiento formal.
Mientras Adón concluye su jornada con una mezcla de cansancio, empatía y satisfacción, Yanni cierra el día aferrada a la fe. “Señor, dame la fuerza para yo luchar con mi niño y no me deje caer”. Su oración trasciende la historia de una sola familia: refleja la realidad de miles de personas que cuidan en silencio, sosteniendo un trabajo imprescindible para la sociedad que aún espera mayor reconocimiento y respaldo.
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