SANTO DOMINGO.- La economía dominicana cerró la semana previa al cambio de año con un cuadro de estabilidad macroeconómica contenida, pero atravesada por señales claras de desaceleración en la actividad y tensiones persistentes en las finanzas públicas. En el balance, el control de la inflación y la relativa calma cambiaria ofrecieron un ancla de previsibilidad, mientras que los datos de crecimiento y recaudación volvieron a colocar el debate fiscal en el centro de la conversación económica.
En su lectura más amplia, el pulso de estos días muestra a una economía que avanza con cautela, sostenida por políticas monetarias prudentes y subsidios selectivos, pero enfrentada al desafío de mantener dinamismo productivo sin comprometer la estabilidad.
Inflación bajo control, política monetaria en pausa
El principal sostén del panorama económico continúa siendo la inflación. El índice de precios al consumidor registró en noviembre una variación mensual de 0.71%, ubicando la inflación interanual en 4.81%, dentro del rango meta establecido por la autoridad monetaria (4% ± 1%). Este comportamiento permitió que la tasa de política monetaria se mantuviera en 5.25%, reforzando la señal de cautela del banco emisor ante un entorno de crecimiento moderado.
Desde el Banco Central de la República Dominicana, el mensaje ha sido consistente: preservar la estabilidad de precios y anclar expectativas, incluso cuando la actividad económica muestra signos de menor tracción. La institución insiste en que el sistema financiero permanece sólido y con capacidad para sostener el crédito, aunque el ritmo dista del observado en años de mayor expansión.
Actividad económica: crecimiento tenue y desigual
Los datos más recientes del Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE) confirman esa lectura prudente. En octubre, la economía apenas creció 0.2% interanual, mientras que el acumulado de enero a octubre se situó en 2.0%, reflejando una desaceleración que ya no es coyuntural sino estructural en algunos sectores.
Los informes sectoriales publicados por el Ministerio de Hacienda subrayan que el desempeño no ha sido homogéneo. Algunas actividades vinculadas al comercio y los servicios mantienen cierto dinamismo, mientras que otros renglones productivos continúan mostrando rezagos, lo que explica la moderación del crecimiento global y su impacto indirecto sobre el empleo y los ingresos tributarios.
El frente fiscal vuelve al centro
Si hay un punto donde la semana dejó más preguntas abiertas fue en el ámbito fiscal. Las cifras disponibles hasta octubre indican que las recaudaciones crecieron apenas 1.8%, con ingresos que rondan los RD$1.6 billones, un desempeño inferior a lo previsto al inicio del año. Este resultado ha reavivado el debate sobre el margen real del Estado para financiar gasto e inversión sin recurrir a mayores presiones sobre deuda o impuestos.
En ese contexto, la Dirección General de Aduanas informó que auditorías al sector importador detectaron RD$4,509 millones en diferencias tributarias entre 2020 y 2025, de los cuales RD$1,592 millones corresponden a 2025. El énfasis en fiscalización y control aparece como una de las principales apuestas oficiales para sostener ingresos en un entorno de crecimiento limitado.
La Dirección General de Impuestos Internos, por su parte, mantiene la publicación de informes preliminares mensuales que confirman una recaudación presionada por la desaceleración económica, un desafío que se proyecta hacia el cierre presupuestario del año.
Combustibles y dólar: amortiguadores del costo de vida
En el terreno más sensible para los hogares, el Gobierno optó por mantener congelados los precios de los combustibles esenciales, asumiendo un subsidio de RD$93.9 millones durante la semana. La medida, anunciada por el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes, buscó evitar presiones adicionales sobre el transporte y la canasta básica en un período de alto consumo estacional.
A esto se sumó la estabilidad del tipo de cambio, que se movió en una banda estrecha alrededor de RD$62.6 por dólar, reforzando la percepción de calma en el mercado cambiario y contribuyendo a contener expectativas inflacionarias de corto plazo.
Un cierre de año con equilibrio frágil
El balance de la semana deja una imagen nítida: la economía dominicana llega al final de 2025 con cimientos macroeconómicos estables, pero con un ritmo de crecimiento contenido y un espacio fiscal cada vez más estrecho. La combinación de inflación controlada, subsidios focalizados y estabilidad cambiaria ha funcionado como amortiguador, aunque a costa de mayores exigencias sobre la gestión de ingresos y prioridades del gasto público.
De cara al inicio de 2026, el desafío será convertir esa estabilidad en impulso productivo sostenible, sin erosionar la disciplina fiscal ni la credibilidad monetaria. Ese será, previsiblemente, el verdadero pulso económico de las semanas por venir.
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