PARÍS (AP)- Exprimida por la inflación y exigiendo justicia económica, la población salió a las calles de ciudades de Asia y Europa el lunes para conmemorar el Día del Trabajo, en una oleada mundial de descontento de trabajadores que no se había visto desde antes de que la pandemia de COVID-19 enviara al mundo a confinamientos.
La policía francesa arremetió contra manifestantes radicales que rompían ventanas de bancos al tiempo que sindicatos presionaban al presidente Emmanuel Macron para eliminar una reforma de ley que aumenta la edad de jubilación. Los surcoreanos abogaron por salarios más altos. Los abogados españoles exigieron el derecho a tomarse días libres. Trabajadoras domésticas migrantes en el Líbano marcharon en un país sumido en una crisis económica.
Si bien el Día del Trabajo se festeja en todo el mundo el 1 de mayo como una celebración de los derechos laborales, las manifestaciones de este año revelaron las frustraciones. Activistas ecologistas pintaron con aerosol un museo Louis Vuitton en París y manifestantes en Alemania protestaron contra la violencia hacia las mujeres y las personas de la comunidad LGBTQ+.
AP
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