Tic Toc obsesivamente estigmatizante
Por Dra. Marcia Castillo
Foto: https://www.filmaffinity.com/es/film698668.html
La megaindustria de Netflix puso en la palestra una divertidísima película de factura española en donde varios adultos con tics motores y trastornos obsesivos compulsivos coinciden en el consultorio de un prestigioso psiquiatra especialista en TOC. La puesta en escena es tremendamente hilarante y cuenta con actores de trayectoria impoluta y muchos de ellos, sin duda, con características que emulaban con coprolalias, copropraxias y estereotipias al Síndrome de Tourette. Una película obsesivamente divertida, dice la promo.
Es divertida, claro que sí, lo que no es divertido es un niño que carraspea constantemente en el salón de clases, que se contorsiona de manera dolorosa y cuando está estresado lanza improperios delante de los demás. No es divertido. Esto le pasa todos los días de la semana, todos los días del año, toda su vida; esto es vivir con Tourette.

Cada 7 de junio se realizan campañas de concientización y sensibilización sobre lo que es vivir con Síndrome de Tourette, un trastorno neurológico caracterizado por la presencia de tics motores múltiples, guturales y vocales, los cuales son repentinos y repetitivos. Se estima que afecta al 1% de la población en todo el mundo, siendo más común en hombres que en mujeres y generalmente se manifiesta en la infancia, entre los 3 y 9 años de edad.
¿Cómo identificamos un niño con Tourette?
Los tics asociados al Síndrome de Tourette pueden ser simples o complejos. Los tics motores simples incluyen movimientos breves como parpadear o encoger los hombros, mientras que los tics complejos implican movimientos más elaborados como saltar o realizar gestos faciales. En cuanto a los tics vocales, los simples pueden ser aclarar la garganta o carraspear, y los complejos incluyen la emisión de palabras o frases obscenas (tic coprolálico).
Además de los tics pueden presentar síntomas como impulsividad, hiperactividad, dificultades de atención y dificultad para controlar los impulsos. Estos síntomas pueden afectar significativamente la calidad de vida y el funcionamiento social, académico y laboral de la persona afectada.
¿Que produce el Tourette?
Si bien la causa exacta del Síndrome de Tourette aún no se comprende completamente, se cree que factores genéticos, ambientales y neurobiológicos pueden contribuir a su desarrollo.
Desde el punto de vista patogénico hay una disfunción en el sistema dopaminérgico el cual desempeña un papel clave en la regulación del movimiento y la conducta.
También se ha sugerido la presencia de anomalías en regiones cerebrales como el cuerpo estriado, la corteza prefrontal y el tálamo, que están involucradas en el control motor y la inhibición de respuestas impulsivas.
Se ha vinculado a cierta predisposición genética ya que se ha observado una mayor incidencia de antecedentes familiares de tics y trastornos relacionados en personas con Tourette.
¿Qué podemos hacer para ayudar a una persona que vive con Tourette?
El tratamiento incluye enfoques farmacológicos y terapias psicológicas y conductuales. Los medicamentos utilizados para tratar los síntomas pueden incluir antipsicóticos, inhibidores de la recaptación de dopamina y fármacos para controlar la ansiedad y la hiperactividad, aunque no siempre son efectivos.
La terapia cognitivo-conductual y la terapia de reeducación psicomotriz pueden ser herramientas efectivas para ayudar a las personas a manejar los tics, controlar los impulsos y mejorar la calidad de vida.
Estigmas, desmitificación y acción
Es fundamental desmitificar el Síndrome de Tourette y educar a la sociedad sobre sus causas, síntomas y repercusiones. La sensibilización y la divulgación precisa pueden contribuir a eliminar los estigmas, promover un entorno más inclusivo y comprensivo para las personas afectadas. Recordar que las enfermedades no definen a una persona y que aquellos que las padecen merecen ser tratados con respeto, empatía y aceptación. La concientización sobre la diversidad de experiencias humanas es esencial para combatir los estigmas y fomentar la inclusión de todas las personas independientemente de sus diferencias.
Decía el poeta que el arte imita a la vida, de forma tal que muchas series y películas nos permiten, al menos, palpar un costado de ciertas afecciones, reconocerlas y entenderlas, pero en el caso del síndrome de Tourette lo gracioso y baladí es ficción, es edulcorar la realidad que le toca vivir a las familias que tienen un miembro con esta condición. Si de verdad queremos concientizar y romper estigmas hay que enrostrar la realidad, y la realidad más que obsesivamente divertida es obsesivamente difícil. Nos corresponde sumar esfuerzos y hacer nuestra la máxima de Apuleyo: “Uno a uno somos mortales, pero juntos somos eternos”.
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