Dra. Marcia Castillo
neuróloga clínica y psicoeducadora
@cognitivard
Foto: https://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/09/150921_republica_dominicana_guevedoces_genetica_ac_lav
En la crianza, muchas veces tememos hablar con nuestros hijos de temas «difíciles», y la sexualidad suele ser uno de ellos. Pensamos que si no hablamos, evitamos. Pero la ciencia y la experiencia clínica nos demuestran lo contrario: el silencio no protege, desinforma.
Hablar abiertamente sobre sexualidad según la neurociencia y la crianza positiva no se trata solo de prevenir embarazos no deseados e infecciones. Se trata, más profundamente, de «formar seres humanos que respeten su cuerpo, comprendan sus emociones y establezcan relaciones sanas consigo mismos y con los demás».
¿Por qué importa hablar de sexualidad en casa?
Desde el enfoque neurobiológico sabemos que en esas etapas de poda neuronal «el cerebro del niño está en constante construcción». Una extensión de conexiones maravillosas se va tejiendo: el entramado neuronal forma una red receptora capaz de responder de manera exponencial al ambiente y a los estímulos. Es en la primera y segunda infancia, en la forma en que se les habla, lo que se les permite preguntar y las respuestas que reciben, lo que va moldeando ese cableado sináptico y de ahí su percepción del mundo, pero también su autopercepción, su autoestima y el bagaje emocional que les acompañará por el resto de su vida.
Cuando los padres abordan la sexualidad con apertura, sin tabúes ni juicio:
— Fomentan el respeto por el cuerpo propio y ajeno.
— Validan la autoaceptación y la autoestima corporal.
— Reducen la necesidad de buscar aprobación afectiva a través de relaciones sexuales tempranas.
— Previenen vínculos codependientes, trastornos dismórficos corporales, conductas alimentarias desordenadas y apegos patológicos. Naturalmente, esto tiene otros aspectos que pueden estar yuxtapuestos.
¿Y si no se habla? ¿Cuál es el precio del silencio?
Diversos estudios revelan que niños y adolescentes que crecen sin una educación afectiva-sexual clara y respetuosa:
— Tienen mayor riesgo de iniciar relaciones sexuales por presión social.
— Buscan información en fuentes distorsionadas, como la pornografía.
— Presentan mayor incidencia de trastornos de conducta alimentaria, baja autoestima, dismorfia corporal y dependencia emocional.
— Embarazos a edades tempranas y deserción escolar.
El lenguaje sí importa: lo que decimos (y cómo lo decimos)
Los padres no solo educan con lo que explican, sino con sus acciones. La forma en que se relacionan entre ellos, el respeto mutuo, la expresión emocional y la manera en que se dirigen a sus hijos en la infancia temprana establece el tono de cómo el niño entenderá el amor, el cuidado, el deseo y el autocuidado.
Decir «ese es tu cuerpo, y puedes decir no» o «puedes hablar conmigo de todo lo que sientas» puede tener más impacto preventivo que cualquier charla posterior, cuando muchas veces ya se ha generado algún tipo de daño. Hablar de sexualidad y afectividad con tus hijos es parte de su salud emocional y, por ende, de la salud integral.
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