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Todo pudiera cambiar en cuestión de días, teniendo en cuenta el descrédito internacional del sistema político cubano o el régimen simplemente mantenerse flotando por la inercia de la represión
Por Sender Escobar
Por las redes sociales lleva años circulando la frase asociada a Sir Winston Churchill: “Si pones comunistas a cargo del desierto del Sahara, en cinco años habrá escasez de arena” apócrifa o no, su mensaje es una clarividencia de lo que puede llegar a ocurrir en un sistema amparado bajo el dogma político en una sola institución. Cuba regido hace más de seis décadas por un solo partido es la concreción exacta de la frase asociada al premier británico.
Cuba, geográfica y políticamente es una isla donde toda esperanza parece haberse esfumado. Su relevancia internacional solo persiste en los ecos de una épica pasada, ya poco creíble como bastión de resistencia, movida por las aparentes causas justas a nivel global. Quienes han salido de Cuba, bajo las condiciones de exilio político, reunificación familiar o búsqueda de una vida digna y plena, en su gran mayoría han podido lograr todo lo negado en propia tierra. Un efecto centrífugo llamado régimen cubano; románticamente ´´revolución´´; así lo ha propiciado.
En menos de cinco años más de un millón de sus nacionales han emprendido las más diversas y peligrosas rutas para salir de un país hundido en el fracaso de una gestión política y económica fallida, que ha logrado sostenerse por una combinación de limosna internacional y amenazas a su población con penas de cárcel desmesuradas por la simple petición de libertad en las calles. Cuba es un país destrozado por la prosaica tozudez de sus dirigentes.
Desentenderse sería lo más fácil
Hoy en día, Cuba y su realidad, es poco relevante frente a los cientos de problemáticas globales y los recientes conflictos bélicos en Medio Oriente, sin embargo, su particularidad de mantenerse afianzado como sistema totalitario, y la combinación de su desastre energético y ahora climatológico, con el paso del huracán Oscar por la zona oriental, han vuelto a colocarla en los titulares de importantes medios de noticias.
Los últimos granos de arena de ese desierto llamado Cuba, entiéndase como desierto todo un ecosistema lleno de vida con sus propias particularidades y criaturas, fue su más reciente crisis electro energética. La capacidad de resistencia del pueblo cubano ya es incalculable. Tal vez vivir en una crisis perpetua nos haya programado como pueblo, a sobrevivir únicamente. En cualquier contexto de una sociedad democrática, experimentar una situación similar como la realidad de la isla, durante solo una semana por mero antojo de sus dirigentes, sería tomado con facilidad como un crimen de lesa humanidad, y todo eso ocurre en la mayor isla de las Antillas, con pasmosa naturalidad.
Para quienes vivimos fuera de Cuba, desentenderse sería lo más fácil, absolutamente nada de lo que vienen careciendo millones de cubanos ahora mismo nos falta. Sin embargo, mantenerse al margen de las circunstancias es imposible. Cuba y su debacle para quienes residen en el exterior es un tema constante e imposible de rehuir.
El concepto dignidad en Cuba es inexistente
Cabe entonces la duda, si lo ocurrido recientemente con la desconexión total de su sistema eléctrico y mantener por días sin fluido eléctrico a todo un país, fue una obra ex profesa o solo otro síntoma de la inabarcable capacidad para quienes gobiernan ese régimen, de hacerlo todo absolutamente mal. Casi pudiera afirmarse con vehemencia, que sus dirigentes pretenden hacer desfilar a la isla por una pasarela de desgracias.
Entonces surge, como ya es tradición en la narrativa del régimen, culpar a un viejo enemigo: el embargo. A estas alturas ese atenuante para ellos, es solo es ´´creíble´´ -así entre comillas- para incautos románticos y resentidos históricos. Sin embargo, un gran porciento de su población, enfocada únicamente en sobrevivir, ni siquiera tiene que esforzarme en descreer lo vivido y recibido como prédica-entiéndase dogma- por años. Quienes mal gobiernan a Cuba lo consiguen fácilmente, generando un monstruo tan inabarcable que no existe comparecencia, lamento o inculpación capaz de disminuir sus fallas y kilométrica capacidad para empeorar todo a su alrededor. El concepto dignidad en Cuba es inexistente en el diccionario que pudiera explicar el significado actual de lo que es la mayor isla del caribe.
El régimen cubano, por años inculcó a su población, que irse del país, significaba inmediatamente perder al derecho de hablar sobre ello y criticarlo, ya sea despiadadamente o con la mesura de alguien que vive y tiene la honesta capacidad de comparar. Hoy en día cientos de miles de cubanos en Estados Unidos, América Latina y Europa, viven el error de ese pensamiento. Gobierno-régimen en este caso- no es ni será lo mismo que Patria, Cuba no es un Partido, Cuba no son las personas encargadas de apagar los clamores de su pueblo hastiado, Cuba no son los militares listos para reprimir llegado el caso. Cuba no ese ese amago de país mostrado al mundo en los últimos días, hundido por la ineficiencia de su régimen.
En Cuba pudiera cambiar todo en cuestión de días
El presente actual cubano, debatido entre un apagón energético que se replica a todo lo largo del país y el reciente paso de un huracán, presupone cierta suspicacia, a quien analice todo lo sucedido. ¿Estará acaso ese país, siendo víctima de una maldición similar a las plagas bíblicas? Habrá acaso un: ¡Levántate y anda!, como el expresado por Jesús a Lázaro, para devolverlo a la vida. El milagro clamoroso, verdaderamente es incierto. Quienes gobiernan Cuba, han conseguido exiliar hasta los buenos recuerdos de caminar por un país que no existe y esfumado la emoción de rememorar cualquier cosa que signifique felicidad, porque enseguida mencionar a Cuba, enciende la llama de la rabia para sus nacionales dentro y fuera de la isla.
Grandes medios noticiosos han cubierto lo sucedido en estos últimos días en la isla, atestiguando hasta qué punto su pueblo, dada las condiciones, podría decir: ¡Basta ya! y poner término a la dictadura más veterana de Occidente. En Cuba, pudiera cambiar todo en cuestión de días, teniendo en cuenta el descrédito internacional del sistema político cubano o simplemente su régimen se mantendrá flotando por la inercia de la represión entre democracias interesadas, como es lógico, en sus propias disyuntivas. Pero sea como fuera, desde los últimos días, nada será igual para ese régimen y su pueblo. La evidencia es irrefutable.
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