SANTO DOMINGO. – Entre estudios, trabajo, vida militar y entrenamiento constante, el joven deportista de 23 años José Antonio Mercedes Frómeta se abre camino en los deportes de combate, específicamente en el grappling o Jiu-Jitsu brasileño.
Su reciente campeonato en el evento Legend Fighting Club no es un punto de llegada, sino el inicio de un sueño mayor.
La historia de José Frómeta, como es conocido comenzó en la infancia. A los nueve años dio sus primeros pasos en distintas disciplinas de combate, especialmente en el karate, donde alcanzó el cinturón marrón gracias a su esfuerzo y constancia.
Formado en la academia GorilaKombat, ubicada en el sector El Almirante, descubrió su verdadera pasión casi por casualidad. Mientras participaba en una competencia de karate en el Centro Olímpico Juan Pablo Duarte, se detuvo en el pabellón de Jiu-Jitsu.
“Me llamó mucho la atención esa disciplina y desde ese día me inspiré a comenzar a entrenar”, recordó.

Lo que empezó como curiosidad se transformó en un compromiso serio con el deporte.
Su primera competencia en Jiu-Jitsu brasileño llegó en 2023. A pesar de los nervios y la exigencia del torneo, logró disputar ocho combates y obtener la medalla de plata en la categoría de 140 libras, cinturón blanco principiante. Aquella experiencia marcó un antes y un después en su carrera.
En el mundo de las artes marciales, el grappling es una disciplina que combina estrategia, técnica y fuerza sin recurrir a los golpes. Su nombre proviene del inglés grip (agarre) y se centra en controlar y someter al oponente mediante llaves, estrangulaciones y técnicas de dominio en el suelo.
Este deporte, en constante evolución, integra elementos del Jiu-Jitsu brasileño, la lucha libre, el judo y el sambo, permitiendo al atleta desarrollar habilidades tanto de pie como en el suelo.
Un Dato
El grappling se ha convertido en uno de los deportes de combate de mayor crecimiento en las últimas décadas. Según la International Brazilian Jiu-Jitsu Federation (IBJJF), existen aproximadamente 1.6 millones de practicantes registrados en el mundo.
Pero más allá del atleta, ¿quién es José Frómeta?
Se define como una persona familiar, cercana a sus amistades y comprometida con su formación. Además de su carrera deportiva, es militar y estudia ingeniería civil. Disfruta la música, aprender cosas nuevas y conocer distintos lugares de su país.
Para el deportista, el grappling no es solo una disciplina física, sino una filosofía de vida:
El grappling es el camino del guerrero que transforma la confrontación en oportunidad. En cada encuentro, nos desafía a unir nuestra voluntad con nuestra destreza, a encontrar la manera de prevalecer con inteligencia sobre la fuerza bruta, y a descubrir que el verdadero poder, a adaptarnos, a persistir y elevar nuestro espíritu incluso cuando las circunstancias nos tengan “en el suelo”.
José Frómeta brilla en el LFC y se corona campeón
En los deportes de combate, cada victoria encierra una historia que pocas veces se ve desde las gradas. Detrás de un campeonato hay sacrificios silenciosos, disciplina y horas interminables de entrenamiento. Ese ha sido el camino de Frómeta.

Alcanzar el título en el Legend Fighting Club no fue fácil. Sus múltiples responsabilidades lo obligan, en muchas ocasiones, a sacrificar horas de descanso para poder entrenar.
“Fue algo muy satisfactorio porque me esforcé mucho para lograrlo, fueron muchas horas de entrenamiento, bastante disciplina para obtener el peso, gracias a Dios y a mis entrenadores lo logramos”, enfatizó el campeón del deporte que actualmente se practica en más de 180 países.
Rendirse, asegura, nunca fue una opción. “Soy una persona que no se detiene hasta alcanzar sus metas”, precisó.
Para Frómeta, el entrenamiento va más allá de la preparación física: también es una forma de terapia. Es la manera en que se libera del estrés y se relaja, “es una forma de cansar el cuerpo y relajar la mente”, explicó el atleta a La Fuente Real.
En su trayectoria, el apoyo familiar ha sido clave. La presencia constante de sus seres queridos en cada competencia le ha dado la motivación necesaria para mantenerse enfocado y seguir avanzando.




Representar al grappling dominicano tiene un significado especial para él.
Venimos de un barrio donde no todo el mundo cree en los atletas; es una forma de demostrarle a la juventud de mi sector que, si te propones algo y te esfuerzas, puedes lograrlo.
A quienes desean seguir sus pasos en los deportes de combate, les deja un mensaje claro: perseverar y no rendirse. Para Frómeta, este campeonato no es el final del camino, sino un nuevo comienzo. Su meta es continuar perfeccionando su técnica, defender su título y competir en escenarios internacionales.
Cada sacrificio, cada entrenamiento y cada victoria lo acercan a ese objetivo. Y su historia se convierte en un ejemplo para quienes buscan transformar la disciplina y la pasión en logros que trascienden más allá del tatami.
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