“Vivienda Informal es toda aquella que se construye sin las debidas aprobaciones, revisiones técnicas y supervisión adecuada de las instancias competentes”
SANTO DOMINGO.- Las viviendas informales se construyen día a día en todo el territorio nacional ante la mirada inerte de autoridades municipales, provinciales y nacionales… Esto como país, nos puede costar decenas de miles de vidas.
En un país como República Dominicana que tiene catorce, sí, catorce falas geológicas identificadas. Fallas en las cuales se puede generar un sismo o terremoto en cualquier momento, cualquier día, en cualquier estación del año. Se puede calificar de inhumano permitir que se sigan construyendo viviendas informales.
Cuesta pensar que con tantos foros y escenarios en los cuales los expertos en gestión de riesgos a desastres y en diseño estructural han levantado su voz alertando lo que puede pasar, aún las autoridades políticas, legislativas y municipales no reaccionen ante esta realidad.
Sobre lo que puede pasar y pasará, si no se presta la atención necesaria a evitar la construcción de viviendas informales, es que en unos cuantos segundos muchos miles de niños, niñas, adolescentes, padres, madres, solteros, casados, viudos, adultos mayores, niñez en gestación,… personas de cualquier edad, de cualquier nivel social, quedarán bajos los escombros de las viviendas informales y se escuchará los quejidos y la petición agónica de auxilio que con dolor se irá apagando.
Duele tan solo pensar, que un terremoto, en pocos segundos pase lo peor y duele más saber que aparecerán alcaldes y regidores que hoy lo pueden evitar, senadores y diputados que callaron, gobernadores y ministros que lamentablemente no hicieron nada para evitarlo, queriendo hacerse lo superhéroes y queriendo animar en medio del dolor.
El Estado en su conjunto debe accionar para que cuando la tierra tiemble fuerte y sabemos que temblará, no paguen justos por pecadores, muriendo y/o quedando muertos en vida, sumidos en traumas emocionales por haber perdido a familiares y amigos, quienes menos tienen la culpa del desastre.
Las medidas para evitar que se magnifique el desastre ante un terremoto son muchas y en ocasiones hasta complejas. Se necesita la voluntad y el real accionar de quienes dirigen el Estado, el gobierno actual y de los siguientes, el accionar responsable del empresariado que participa del sector construcción, el apoyo comprometido del CODIA y la apertura de la población para, en base a información, colaborar en favor de su propia vida.
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