Por José Antonio Matos Peña
Es lo menos que podemos leer entre líneas, en las palabras y juicios externados por políticos de la oposición dominicana y sus opinadores insertados en diferentes medios de comunicación del país.
Se trata de una reacción irracional frene al dilema entre la nación dominicana, oficial y los reductos del poder Haitiano que responde a nuestros derechos como país, a defender los recursos naturales, en este caso el agua y un curso de río llamado Masacre (establecido claramente en los derechos internacionales). La politiquería de parte importante de la oposición al gobierno dominicano, les ha obnubilado e impedido deslindar entre los intereses patrios, por tanto, sagrados, y los personales ó particulares.
En las discusiones por el delicado problema que nos aqueja y amenaza, hemos escuchado reclamarle al gobierno dominicano que explique un supuesto acuerdo entre las dos naciones en el año 2021, que no hemos observado a la parte Haitiana reclamar, que el gobierno ha negado, insistiendo además, el día siguiente a la comparecencia frente al Senado de la república dominicana, del canciller Roberto Álvarez, quien a la sazón, era el incumbente, cuando afirma que el protocolo no se cumplió, debido a que en las conversaciones, el gobierno Haitiano no presentó varios estudios, entre ellos el de impacto ambiental, pero que tampoco se firmó, por tanto, no existe tal acuerdo, ni existió.
Los opositores y opinadores de marras, lucen desarmados frente al accionar firme, coherente, patriótico y humano del presidente Luis Rodolfo Abinader Corona y su gestión gubernamental.
Lo amigos de la oposición política deberían meditar y hacer un alto en este derrotero, para que distingan entre lo beneficioso para la nación, ó lo que perjudica a la patria de Duarte, Sánchez, Mella y Luperón.
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