SANTO DOMINGO.- Es peligroso y atenta contra la seguridad nacional por lo que hasta la simple propuesta ofende. Que muera desde ya la idea de que los ilegales en República Dominicana, haitianos o de otro país, puedan ser beneficiarios de un carnet de residencia temporal bajo la premisa de que están trabajando en el país.
Hay que fijar posición y dejar en claro desde el gobierno central que, ante cualquier intención de regular, que significa en el lenguaje del pueblo llano, darle a permiso por un tiempo a personas ilegales (en su enorme mayoría haitianos) para que se sientan legales y empiecen a exigir derechos que no tienen en este país, debe hacerse con apego a las leyes existentes en la República Dominicana.
Si hoy que el Estado Dominicano aún no ha concedido ningún consentimiento oficialmente, sino que por razones múltiples ha permitido que cientos de miles de haitianos y de otras nacionalidades vivan en el país en condición de ilegalidad migratoria sin ninguna o muy pocas consecuencias, ya se ha vivido la experiencia de marchas e incidencias a todos los niveles buscando que le reconozcan derechos que no le asisten. Imaginemos que se entregue “permisos” por equis tiempo.
Si bien se tiene la libertad, siendo Senador de la República o siendo empresario, para expresar su punto de vista sobre cualquier tema en este país, resulta doloroso ante la mirada de los dominicanos que un Senador esté sugiriendo plan de 10 años, que integre la mano de obra haitiana y que no se esté ocupando de que se reduzca la tasa de desempleo de dominicanos y dominicanas sobre todo en sectores como la juventud.
Coincidiendo esta vez con el empresario Frank Rainieri en independiente de que sea una realidad que estamos lejos de cumplir con la cuota de “no más de un 20 % de extranjeros y 80 % de dominicanos en las empresas”, la ilegalidad no debe permitirse bajo ninguna justificación, el que no tiene documento, en cualquier país del mundo, tiene que tratar de regularizarse”.
La Dirección General de Migración debe mantener las deportaciones de ilegales independiente de que ya trabajen o no, y lejos de darse permisos debe incrementarse la acción que legalmente corresponde.
Y a esos esfuerzos que los dominicanos respaldamos siempre que le preserven sus derechos humanos y no cometan actos de corrupción en la puesta en marcha de las acciones, se debe sumar triplicar los esfuerzos para frenar la entrada de ilegales por cualquier vía, especialmente por la frontera dominico-haitiana.
La ecuación para abordar esta ecuación es bastante simple. La dominicanidad debe sentirse en puesta en marcha de un plan integral que se plantee no más entrada de inmigrantes ilegales y al mismo tiempo gestionar para que vayan los inmigrantes legales al trabajo y los ilegales sean deportados. ¡Adelante Gobierno! ¡Adelante instituciones del Estado!
Por Fausto Estevez
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