La factura silenciosa que dejan los accidentes de tránsito en República Dominicana
Santo Domingo — Cuando una ambulancia recoge a una víctima de accidente de tránsito, el impacto no termina en el lugar del choque.
Comienza otra cadena de consecuencias.
Un paciente que llega a la sala de emergencias con fracturas múltiples.
Una familia que espera en los pasillos del hospital noticias sobre una cirugía.
Un trabajador que, después del accidente, no sabe cuándo podrá volver a su empleo.
Los accidentes de tránsito dejan heridas visibles. Pero también dejan otras menos evidentes: las que afectan a las familias, a los hospitales y, en última instancia, a la economía de todo el país.
Detrás de cada choque hay una historia personal. Pero cuando esos casos se repiten miles de veces al año, también se convierten en un problema colectivo.
El costo que no siempre se ve
Los accidentes de tránsito suelen analizarse en términos de víctimas: muertos y lesionados.
Pero también tienen un costo económico considerable.
Estudios basados en metodologías utilizadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Banco Mundial estiman que los accidentes de tránsito pueden costar a un país entre 2 % y 3 % de su producto interno bruto.
En el caso de la República Dominicana, ese impacto se ha estimado en alrededor de 130,000 millones de pesos al año, una cifra cercana al 2.2 % del PIB nacional.
Detrás de ese número se acumulan múltiples gastos.
Servicios de emergencia que deben movilizarse cada día.
Hospitales que reciben pacientes con lesiones graves.
Vehículos dañados, procesos judiciales y meses de rehabilitación.
Pero también algo más difícil de medir: el tiempo de trabajo que se pierde cuando una persona queda incapacitada.
Cuando un accidente cambia la vida
Los médicos de trauma conocen bien ese impacto.
La atención de una víctima grave puede costar entre 300,000 y un millón de pesos, dependiendo de la gravedad de las lesiones y de los procedimientos necesarios.
Ese tratamiento puede incluir cirugías, hospitalización prolongada y rehabilitación física.
En muchos casos, la recuperación no termina cuando el paciente abandona el hospital.
Algunas personas necesitan meses de terapia para volver a caminar o recuperar movilidad.
Otras no logran volver a su actividad laboral.
Los hospitales que reciben las consecuencias
El sistema de salud dominicano enfrenta cada año un volumen alto de pacientes lesionados por accidentes de tránsito.
Datos del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica (SINAVE) del Ministerio de Salud Pública indican que más de 100,000 personas resultan lesionadas cada año en accidentes de tránsito en el país.
Entre 2016 y 2020, las cifras oficiales registraron:
- 105,873 lesionados en 2016
- 97,821 en 2017
- 109,705 en 2018
- 112,177 en 2019
- 83,520 en 2020
Las estadísticas más recientes mantienen cifras similares.
El Observatorio Permanente de Seguridad Vial (OPSEVI) reportó:
- 136,828 lesionados en 2024
- 104,666 en 2025
Cada uno de esos casos implica recursos médicos, tiempo de atención y esfuerzo de equipos de salud que trabajan para estabilizar a pacientes que, en muchos casos, llegaron al hospital minutos después de un choque.
Un problema ligado al crecimiento del tránsito
El aumento del parque vehicular también influye en la magnitud del problema.
Según la Dirección General de Impuestos Internos (DGII), la República Dominicana tenía 6,194,052 vehículos registrados en 2024.
Más de la mitad de ellos son motocicletas.
Las estadísticas muestran que 3,531,967 vehículos corresponden a motocicletas, equivalentes a 57 % del parque vehicular nacional.
Este crecimiento ha facilitado la movilidad para miles de personas, pero también ha incrementado la exposición al riesgo en las carreteras.
La pérdida de años de trabajo
Uno de los efectos más profundos de los accidentes es la pérdida de productividad.
Cuando una persona fallece o queda incapacitada para trabajar, el impacto económico se extiende mucho más allá de su familia.
El país pierde años de trabajo potencial.
Según el Plan Estratégico Nacional de Seguridad Vial 2021-2030, elaborado por el Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (INTRANT):
- 88 % de las víctimas fatales son hombres
- 60 % tiene entre 15 y 39 años
Esto significa que muchas de las víctimas se encuentran en plena edad laboral.
Una factura que paga toda la sociedad
Aunque los accidentes ocurren en las carreteras, sus consecuencias terminan distribuyéndose entre muchos actores.
Las familias enfrentan gastos médicos inesperados.
Los hospitales utilizan recursos que podrían destinarse a otras áreas del sistema de salud.
Las empresas pierden trabajadores durante meses o de forma permanente.
El Estado asume costos relacionados con emergencias, atención hospitalaria y procesos judiciales.
Por eso, los especialistas en desarrollo consideran la seguridad vial no solo un tema de tránsito, sino también una cuestión económica.
Reducir accidentes también significa proteger vidas y recursos
En la República Dominicana, iniciativas como el Pacto Nacional por la Seguridad Vial y la aplicación del sistema de licencia de conducir por puntos, contemplado en la Ley 63-17, buscan reducir el número de muertes y lesiones en carretera.
El objetivo es disminuir las muertes por accidentes de tránsito en 50 % para el año 2030.
Lograrlo no solo significaría salvar miles de vidas.
También reduciría una carga económica que, año tras año, afecta al sistema de salud, a las familias y a la economía nacional.
Porque cuando ocurre un accidente de tránsito, el impacto nunca se limita al lugar del choque.
Sus consecuencias se extienden mucho más allá de la carretera.
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