SANTO DOMINGO.- ¿Por qué se eleva el avión?, ¿Quién lo sostiene?, ¿Quién lo agarra?, eran de las curiosidades que invadían la mente de la niña oriunda del sector Simón Bolívar, Danny Vargas quien soñaba con estudiar aviación en un momento en el que solo escuchaba a su alrededor ¨es imposible¨ y con ¨grito de horror¨ decían que estaba loca.
¨Cada vez que me decían que si estaba loca, me daba más interés en saber el por qué tanto horror por que una mujer quiera ser mecánico¨, explicó Vargas quien se desempeña como directora general del estado de New Jersey de Capellanes Unidos Internacionales, en Estados Unidos.
Con una madre que la calificaba como ¨tú no eres una niña normal¨, porque siempre buscabas las cosas difíciles y un padre que siempre le recalcaba que ¨la mujer es lo que quiere ser¨ Danny en su adolescencia se atrevió a tocar las puertas de la Fuerza Aérea de República Dominicana.
¨Siempre me gusta romper todos los récords, no me gusta que me digan que esto no se puede hacer y no me de la razón del por qué. Entonces esa fue una de las frases que hizo inquietarme más del por qué no se podía, aunque al final fue difícil no te digo que no, de verdad entendí que no hay imposible si tú no te propones llegar hasta el final¨, indicó la presidente de la organización Mujeres en Acción.
El reto más difícil en la trayectoria de Danny fue poder estudiar como Técnico de Mantenimiento Aeronáutico (TMA),¨recibí más de cinco cartas de la jefatura de Estado Mayor de la Fuerza Aérea Dominicana donde se me explicaba que desistiera de estudiar, o de querer ser mecánico de avión, porque eso era para personal masculino¨.
¨En la segunda carta me dijeron: para personal militar, masculino, entiéndase hombre, ya yo entendía que me estaban queriendo especificar, digo pero por qué una mujer no puede serlo¨
Danny Vargas
Pero buscando el por qué, en la última carta le dijeron: ¨para personal masculino, entiéndase hombre, con pelos en el pecho, y digo… ¡Espérenme!, ya eso no lo tengo, con miembro viril colgante ¡mucho menos!, le demostré que no tenía nada de eso y lo logré.

Asegura que tras obtener la licencia, se presentó en la Fuerza Aérea Dominicana donde le hicieron un examen completo y pasó todas las pruebas.
Agregó que cada vez que leía las cartas se decía: ¨no tuve que tener nada de esto y yo llegué donde yo quería llegar¨, enfatizó. ¨La parte que más me motivó es cuando decían que era imposible, yo la palabra imposible no la conozco¨.
Después de graduarse entró como asimilada militar técnica, con rango de capitán, ´´porque en ese tiempo yo no quería ser militar, pues un militar no podía estudiar en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD)¨ que era donde Vargas tenía la posibilidad de formarse.
Cuando cursaba el cuarto semestre de Psicología, decidió perseguir sus sueños en el campo de la aviación y abandonar la universidad para ingresar a la Fuerza Aérea.
Al momento de destacar la labor de grandes mecánicos dominicanos que le inspiraban a seguir adelante recordó que en el Aeropuerto Internacional de Herrera uno de sus instructores de apellido ¨Lindo¨ que fue uno de sus mentores siempre le decía ¨Lo que tú quieras lograr tú lo puedes hacer si pone disciplina y empeño¨.

Como una de sus anécdotas mencionó que, durante un chequeo de rutina, ella dirigía uno de los guardias, pero había una inspección de una avioneta, y le indicó: ¨Mira en lo que yo voy haciendo la rotación de los cilindros, tu pones la manguera, y el lamentablemente no se llevó de mí, y eso provocó que la hélice me abriera la cabeza, ¡Gracias a Dios no me mató!
Sin embargo, él le pidió que lo perdonara que entendía que una mujer no sabía de eso, que las mujeres se habían hecho para fregar, argumentando que no lo hizo por maldad, sino que pensó, que qué iba a saber una mujer de esto. ¨Él hizo su rutina, pero provocó un accidente, querían expulsarlo, pero dije: No, los accidentes siempre pasan.
. ¨El reto más grande que yo logré fue pisar la base militar, pero ya cuando comencé a ver que no era la perspectiva de lo que yo buscaba, dije no puedo esperar una pensión para vivir de ella, yo quiero seguir explorando y conociendo, decidí salir de la Fuerza Aérea y venir a los Estados Unidos.
Ya con el compromiso de ser madre de dos niñas y esposa, decide aplicar a la Fuerza Aérea de EEUU, allí le dicen que solo era permitido aplicar hasta los 35 años y ella acaba de cumplir los 36,¨por un año me quemé¨, dijo.
Pese a estar dispuesta a ir a una guerra contar de lograr entrar a la Fuerza Aérea de ese país, su condición de madre no se lo permitía, pues debía tener quien cuidara de su hija en ese momento ¨opté por resignarme¨ y ahí surgió la frase ¨reparar aviones humanos¨ y en ese tiempo la muerte de una joven que mataron la conmovió y comenzó a trabajar y a luchar por las mujeres que están allí sin apoyo, sin nadie a quien recurrir para contarle sus penas y formaron un grupo de Mujeres en Acción.
Una mujer que no deja de soñar
Que en el país se instale un taller o una academia para las mujeres que quieran estudiar, no solamente aviación o electricidad, sino todas las carreras que clasifican ¨malamente de hombre o de mujer¨, que se le dé la oportunidad a esas chicas que nacen con ese brío de querer hacer algo que le gusta, es el sueño de Vargas.
Hay que educar más, dar mejor información y ayudar esas jóvenes que tienen inquietudes, pero que no tienen los medios, que se puedan impulsar y darle la fuerza para que arranquen, enfatizó.
¨Esto no es una carrera de que yo quiero ser la primera, esto es porque te gusta, te atrae y los sueños que tú tienes debe luchar por ellos¨.
Danny Vargas
En tanto que a nivel global considera que la expectativa de la mujer en la aviación va a aumentar, ¨la mujer está mirando que no es algo tan difícil, que no es algo imposible, como lo querían presentar en otros tiempos ¨.
Vargas de 5.5 pies de altura y 69 años lleva sobre sus hombros la dirección general del Estado de New Jersey de Capellanes Unidos Internacionales, donde apoyan y ayudan a personas necesitadas.

Colabora con la Fundación Mil Sonrisa, promociona el derecho al voto, dona juguetes en Navidad a niños necesitados, entre otras labores altruistas como Mujeres en Acción que la ha hecho merecedora de múltiples reconocimientos.
¿Cómo describen a Danny sus compañeros en el campo de la aviación?
Varios técnicos de mantenimiento de aeronaves de la época consultados por este medio, coincidieron en que Danny era respetada por sus compañeros y al mismo tiempo destacaron su capacidad para trabajar en equipo y su valía como ser humano.
¨En ese momento Danny Rosado rompió el estereotipo y todo, porque evidentemente fue la primera mujer TMA¨, destacó Fabio Báez, quien fue su compañero de trabajo en el área de carga y luego en el aeropuerto de Herrera.
Argumentó que en sus inicios comenzaron con aviones de motores recíproco y que fue una persona que siempre estuvo a la vanguardia en los trabajos e integrada con los equipos. ¨Nunca la vimos con ojos de marginarla por ser mujer y se lo demostramos con el tiempo¨.
Por su lado, José Castro resaltó que, “yo tuve el privilegio de ser su tutor en la Escuela Técnica de Aviación Dominicana, presidida por los señores Silvino Ramírez y Feliz Román, ubicada en la Sabana Larga con Venezuela¨.
Danny era una alumna muy activa, todo lo preguntaba, algo que la diferenciaba, no era el hecho de ser mujer, sino su gran capacidad para trabajar en equipo.
José Castro
La fundadora de Mujeres en Acción exhortó a las mujeres que se miren al espejo y se digan ¨tú puedes¨. La gente te va a ver como tú te sientes.
Siempre habla con esa mujer del espejo, la gente te va a ver como tú te ves. Si te siente una mujer feliz van a terminar respetando que eres una mujer plena y feliz, porque eso es lo que tú eres, destacó Vargas en este Día Internacional de la Mujer donde aún las féminas tienen muchos desafíos por vencer.
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