Dentro de los hospitales dominicanos donde termina la crisis vial que cada año deja más de cien mil lesionados.
SANTO DOMINGO.- Cuando una ambulancia se detiene frente al área de emergencias del Hospital Traumatológico Darío Contreras, los camilleros ya saben que el tiempo corre en contra.
El paciente puede presentar fracturas visibles o heridas que aún no se detectan a simple vista. Los médicos revisan los signos vitales, ordenan radiografías y, en algunos casos, preparan el quirófano en cuestión de minutos.
Muchos de esos pacientes tienen algo en común: sufrieron un accidente de tránsito.
En el principal hospital de trauma de la República Dominicana, los casos relacionados con choques de vehículos o caídas de motocicletas forman parte de la rutina diaria.
Pero la rutina no significa normalidad.
Cada uno de esos ingresos forma parte de una crisis que se repite todos los días en las carreteras dominicanas.
Más de cien mil lesionados cada año
Las cifras oficiales muestran la magnitud del problema.
Según el Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica (SINAVE) del Ministerio de Salud Pública, cada año más de 100,000 personas resultan lesionadas en accidentes de tránsito en República Dominicana.
Entre 2016 y 2020, los registros oficiales reportaron:
- 105,873 lesionados en 2016
- 97,821 en 2017
- 109,705 en 2018
- 112,177 en 2019
- 83,520 en 2020
En los años más recientes, las cifras continúan siendo elevadas.
Datos del Observatorio Permanente de Seguridad Vial (OPSEVI) indican que:
- 136,828 personas resultaron lesionadas en 2024
- 104,666 en 2025
Detrás de cada número hay una persona que necesitó atención médica urgente.
Y, casi siempre, una familia que recibió una llamada inesperada desde un hospital.
El tipo de lesiones que llegan a las salas de trauma
Los médicos de trauma describen un patrón que se repite con frecuencia.
Pacientes con fracturas en brazos o piernas.
Golpes fuertes en la cabeza.
Lesiones en la columna vertebral.
Hemorragias internas provocadas por impactos a alta velocidad.
Algunos pacientes requieren cirugía inmediata.
Otros necesitan hospitalización durante varios días.
En los casos más graves, la recuperación puede durar meses y dejar secuelas permanentes.
Jóvenes entre las principales víctimas
Las estadísticas muestran que la mayoría de las víctimas comparte un perfil similar.
Según el Plan Estratégico Nacional de Seguridad Vial 2021-2030, elaborado por el Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (INTRANT):
- 88 % de las víctimas fatales son hombres
- 60 % tiene entre 15 y 39 años
Es decir, la crisis vial golpea principalmente a personas jóvenes en edad productiva.
Cuando una persona sufre lesiones graves, las consecuencias no terminan en la sala de emergencia.
También afectan su capacidad de trabajar y la estabilidad económica de su familia.
El peso de las motocicletas
Una gran parte de los pacientes que llegan a los hospitales de trauma viajaba en motocicleta.
Los estudios citados en el Plan Nacional de Seguridad Vial indican que entre el 68 % y el 70 % de las muertes por accidentes de tránsito involucran motocicletas.
La vulnerabilidad del conductor explica parte del problema.
A diferencia de los automóviles, los motociclistas tienen poca protección en caso de impacto.
El uso irregular del casco protector también influye.
Entre 2018 y 2020, la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (DIGESETT) registró 636,451 multas por no utilizar casco protector, lo que representó aproximadamente 26 % de todas las infracciones registradas en ese período.
El costo de salvar una vida
Además del impacto humano, los accidentes generan un gasto considerable para el sistema de salud.
Especialistas en trauma señalan que la atención de una víctima grave puede costar entre 300,000 y un millón de pesos, dependiendo de la gravedad de las lesiones y del número de procedimientos médicos necesarios.
El tratamiento puede incluir:
- cirugías
- hospitalización
- medicamentos
- rehabilitación física
En algunos casos, los pacientes necesitan meses de terapia para recuperar movilidad.
Una presión constante sobre los hospitales
El volumen de pacientes obliga a los hospitales traumatológicos a mantener equipos médicos preparados para emergencias permanentes.
Además del Darío Contreras en Santo Domingo, otros centros especializados reciben víctimas de accidentes en diferentes regiones del país.
Para los médicos que trabajan en estas unidades, el problema tiene una dimensión que va más allá del hospital.
Muchos de los casos que atienden están relacionados con decisiones que pudieron evitarse.
Exceso de velocidad.
Conducción imprudente.
Uso del teléfono móvil al conducir.
Motociclistas que circulan sin casco.
Donde las cifras se convierten en personas
En los informes oficiales, los accidentes aparecen como estadísticas.
Miles de lesionados cada año.
Miles de muertos en las carreteras.
Pero en los hospitales esas cifras tienen otra forma.
Son pacientes que llegan en ambulancia.
Familias que esperan noticias en los pasillos.
Equipos médicos que trabajan para estabilizar a personas que minutos antes estaban conduciendo en una calle o carretera del país.
Mientras los accidentes continúen ocurriendo con esta frecuencia, las salas de trauma seguirán siendo uno de los lugares donde se refleja con mayor claridad el impacto humano de la crisis vial dominicana.
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