SANTO DOMINGO.- Con miles de muertos cada año y más de seis millones de vehículos en circulación, el país intenta frenar una de las tasas de mortalidad vial más altas de la región mediante nuevas políticas de control, digitalización del tránsito y un sistema de licencia por puntos.
En la sala de emergencias del Hospital Traumatológico Darío Contreras, el movimiento no se detiene.
Ambulancias llegan a cualquier hora del día o de la noche. Camillas entran y salen de los pasillos. Médicos y enfermeras atienden a pacientes con fracturas, traumatismos craneoencefálicos y heridas provocadas por accidentes de tránsito.
Para el personal del principal hospital de trauma de la República Dominicana, estas escenas forman parte de una rutina que se repite todos los días.
Durante años, los accidentes de tránsito se han convertido en una de las principales causas de muerte violenta en el país. Las cifras oficiales reflejan la dimensión del problema: miles de personas pierden la vida cada año en las carreteras dominicanas y decenas de miles resultan heridas.
Ante esta realidad, el Estado dominicano ha comenzado a impulsar nuevas estrategias de seguridad vial. Entre ellas se encuentra la implementación de la licencia de conducir por puntos, un sistema que utiliza plataformas digitales para registrar infracciones, descontar puntos de la licencia y, en casos graves o reincidentes, suspender el derecho a conducir.
La apuesta detrás de estas medidas es introducir tecnología en un sistema que durante décadas ha estado marcado por una débil aplicación de las normas.
Pero la pregunta sigue abierta.
¿Puede un sistema digital ser capaz de registrar infracciones y aplicar sanciones automáticas ,cambiar la forma en que se conduce en un país donde el tránsito ha funcionado durante años con reglas informales?
Responder a esa pregunta implica examinar la magnitud real de la crisis vial dominicana.
Una crisis que se mide en miles de vidas
Las estadísticas oficiales muestran que la seguridad vial se ha convertido en un problema persistente de salud pública.
De acuerdo con el Plan Estratégico Nacional de Seguridad Vial 2021-2030, elaborado por el Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (INTRANT), la República Dominicana registra una de las tasas de mortalidad vial más altas de la región.
El documento cita estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que sitúan la tasa de mortalidad por accidentes de tránsito del país en 34.6 muertes por cada 100,000 habitantes, casi el doble del promedio mundial, que ronda las 18.2 muertes por cada 100,000 habitantes.
Las cifras nacionales reflejan esa tendencia.
Entre 2016 y 2020, el país registró 14,873 muertes por accidentes de tránsito, según datos recopilados por el Observatorio Permanente de Seguridad Vial (OPSEVI).
La evolución anual durante ese período muestra que el problema ha sido constante:
2016 — 3,118 muertes
2017 — 2,804 muertes
2018 — 3,006 muertes
2019 — 3,204 muertes
2020 — 2,711 muertes
Las estadísticas más recientes mantienen una tendencia similar.
Datos del observatorio de seguridad vial indican que:
2021 — 2,967 muertes
2022 — 2,921 muertes
2023 — 3,128 muertes
2024 — 3,114 muertes
En términos simples, esto equivale a unas ocho personas que mueren cada día en las carreteras dominicanas.
En conjunto, los registros muestran que casi 28,000 personas han perdido la vida en accidentes de tránsito en el país desde 2016.
Más de cien mil lesionados cada año
Las muertes son solo una parte de la crisis.
El número de personas que resultan heridas es mucho mayor.
Datos del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica (SINAVE) del Ministerio de Salud Pública indican que cada año más de 100,000 personas reciben atención médica por lesiones relacionadas con accidentes de tránsito.
Entre 2016 y 2020, las cifras oficiales registraron:
2016 — 105,873 lesionados
2017 — 97,821 lesionados
2018 — 109,705 lesionados
2019 — 112,177 lesionados
2020 — 83,520 lesionados
Las estadísticas más recientes mantienen niveles similares.
El Observatorio de Seguridad Vial reportó:
2024 — 136,828 lesionados
2025 — 104,666 lesionados
Esto significa que, además de los miles de muertos, decenas de miles de personas requieren atención hospitalaria cada año por accidentes de tránsito.
El perfil de las víctimas también es claro.
Según el Plan Nacional de Seguridad Vial:
- 88 % de los fallecidos son hombres
- 60 % de las víctimas tienen entre 15 y 39 años
En otras palabras, la crisis vial golpea principalmente a personas jóvenes en edad productiva.
El crecimiento del parque vehicular
Otro factor que explica la presión sobre el sistema vial dominicano es el crecimiento del parque vehicular.
Según estadísticas de la Dirección General de Impuestos Internos (DGII), al 31 de diciembre de 2024 el país tenía 6,194,052 vehículos registrados.
La composición del parque vehicular revela un dato clave: las motocicletas dominan el sistema de movilidad dominicano.
Distribución del parque vehicular:
Motocicletas — 3,531,967 (57 %)
Automóviles — 1,157,870
Jeeps — 736,171
Vehículos de carga — 548,382
Autobuses — 139,043
Solo en 2024 ingresaron 384,916 vehículos nuevos o usados al sistema, un aumento de 11.5 % respecto al año anterior.
La mayor parte de ese crecimiento corresponde a motocicletas.
Además, el parque vehicular dominicano tiene una antigüedad considerable: 87.9 % de los vehículos tiene más de cinco años de uso.
Motocicletas en el centro de las estadísticas
La presencia masiva de motocicletas está directamente relacionada con las cifras de accidentes.
Diversos análisis de seguridad vial indican que entre 68 % y 70 % de las muertes en accidentes de tránsito involucran motocicletas.
Las razones incluyen varios factores:
- uso limitado de casco protector
- transporte de más pasajeros de lo permitido
- conducción agresiva en vías congestionadas
- falta de formación formal para muchos conductores
Las estadísticas de infracciones reflejan ese patrón.
Entre 2018 y 2020, la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (DIGESETT) registró 636,451 multas por no utilizar casco protector, lo que representó aproximadamente 26 % de todas las infracciones del período.
El desafío de hacer cumplir las normas
Las cifras muestran que el incumplimiento de las normas sigue siendo alto.
Entre 2018 y 2020 se registraron 2,431,590 infracciones de tránsito en el país.
Las faltas más frecuentes incluyen:
- no usar casco protector
- estacionarse en lugares prohibidos
- conducir sin licencia
- violar la luz roja
- circular sin seguro
- no usar cinturón de seguridad
- usar el teléfono móvil al conducir
- exceso de velocidad
El informe estadístico de DIGESETT correspondiente al trimestre octubre-diciembre de 2025 registró 540,359 infracciones de tránsito en apenas tres meses.
La falta más frecuente fue nuevamente no utilizar casco protector, con 171,030 casos.
El costo económico de los accidentes
Además del impacto humano, los accidentes de tránsito representan una carga económica considerable.
La Organización Mundial de la Salud y el Banco Mundial utilizan una metodología internacional para estimar el impacto económico de la siniestralidad vial. Según estos organismos, los accidentes de tránsito suelen costar a los países entre 2 % y 3 % de su producto interno bruto.
Aplicando ese rango al caso dominicano, analistas estiman que el costo económico de los accidentes podría rondar 130,000 millones de pesos al año, equivalente aproximadamente a 2.2 % del PIB nacional.
Estos cálculos incluyen:
- gastos médicos en hospitales
- daños materiales a vehículos e infraestructura
- pérdida de productividad laboral
- servicios de emergencia
- costos judiciales y administrativos
En el plano hospitalario, especialistas en trauma señalan que el tratamiento de una víctima grave puede costar entre 300,000 y un millón de pesos, dependiendo de la gravedad de las lesiones y del tiempo de hospitalización.
Las reformas en marcha
Ante esta situación, el gobierno dominicano ha impulsado nuevas políticas de seguridad vial.
Una de las principales iniciativas es el Pacto Nacional por la Seguridad Vial, que busca reducir las muertes por accidentes en 50 % para el año 2030.
Entre las medidas incluidas en esta estrategia se encuentran:
- mayor fiscalización del tránsito
- campañas de educación vial
- modernización del sistema de sanciones
- implementación del sistema de licencia de conducir por puntos
La licencia por puntos, contemplada en la Ley 63-17 de Movilidad, Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial, establece que cada conductor dispone de un número limitado de puntos en su licencia.
Cada infracción resta puntos.
Cuando el conductor pierde todos los puntos, puede enfrentar la suspensión o cancelación de su licencia.
Un cambio cultural pendiente
Cambiar la seguridad vial de un país es un proceso largo.
Reducir las muertes en carretera requiere una combinación de infraestructura segura, educación vial, fiscalización constante y cumplimiento de las normas.
En República Dominicana, donde el parque vehicular continúa creciendo rápidamente, el desafío consiste en transformar una cultura de conducción que durante décadas se desarrolló en medio de controles limitados.
El impacto real de las nuevas políticas no se medirá en decretos ni en discursos oficiales.
Se medirá en algo más simple y más difícil de lograr: que las cifras de muertos en las carreteras comiencen a bajar.
Solo entonces se sabrá si las reformas lograron cambiar algo más profundo que las leyes: la forma en que se conduce en las calles dominicanas.
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